Cómo saber si eres un comprador compulsivo

10 Septiembre 2020

Todos hemos comprado alguna vez un producto que no necesitamoso s: el últim martphone del mercado, ese pastel tan suculento, otros zapatos de fiesta para la colección… No hay nada malo en eso, y hasta nos puede proporcionar un momento de placer en un mal día. ¿Pero qué pasa si estas compras se nos van de las manos hasta convertirse en un problema financiero?

Es lo que los expertos llaman oniomanía.

Un nombre muy exótico para denominar a un problema bien conocido: las compras compulsivas.

Pero esta patología no solo se caracteriza por la pérdida de control sobre el dinero de quienes la sufren. También causa en ellas un profundo malestar y puede provocar problemas familiares y laborales.

En este artículo encontrarás más detalles sobre esta adicción, que ya sufren alrededor del 7% de la población de los países desarrollados.

Y lo más importante: te damos las claves para saber si tú también eres un comprador compulsivo.

¿Por qué se produce la adicción a las compras?

Según los expertos, el principal culpable de que alguien acabe siendo un comprador compulsivo es la sensación que se desencadena en nuestro cerebro cada vez que adquirimos un producto.

Cuando usamos la tarjeta de crédito , nuestro organismo segrega sustancias como la dopamina y las endorfinas, que son fuente de bienestar.

Es por eso que a todos nos encanta comprar cosas nuevas.

Pero, a la larga, esas sustancias también pueden crear adicción.

Entonces, ¿cómo podemos distinguir si simplemente somos aficionados a las compras o si de verdad tenemos un trastorno emocional?

A continuación, encontrarás 6 síntomas que identifican a un comprador compulsivo.

Síntomas de que eres un comprador compulsivo

  1. Gastas más de lo que te puedes permitir: si tienes un presupuesto mensual, las compras compulsivas hacen que salte por los aires. Y como consecuencia, es posible que a menudo tengas que pedir préstamos rápidos por Internet .
  2. Sientes una mayor necesidad de comprar cuando te sientes ansioso o deprimido: en muchos casos las compras se hacen para rellenar un vacío emocional o aliviar una sensación de malestar.
  3. Tienes productos sin abrir o con la etiqueta en el armario: es normal tener algún regalo que no nos gusta por estrenar. Pero aquí nos referimos a productos comprados por ti mismo y que al poco tiempo ni te acuerdas de ellos.
  4. Las compras se convierten en un motivo de conflicto familiar: si discutes con los tuyos por tu última compra, les mientes sobre su precio o directamente se la ocultas, puede ser otra señal de alarma.
  5. Pasas horas planeando tu próximo capricho: puede ser navegando en línea, visitando tiendas físicas o tan solo fantaseando. La cuestión es que dedicas mucho tiempo a pensar en compras, lo que interfiere en tu vida personal y profesional.
  6. Te arrepientes justo después de comprar: la fase de euforia suele estar seguida por un estado de remordimiento, al darte cuenta de que realmente no necesitas el producto. O puede que lo sepas de antemano, pero aún así el deseo por comprarlo es irrefrenable.

Si te ves reflejado en estas afirmaciones, es probable que tú también sufras el síndrome del comprador compulsivo.

La parte positiva es que estás a tiempo de poner fin a este problema. Para ello, te recomendamos ponerte en manos de un profesional.

¡Es hora de ordenar tus finanzas y tu estado emocional!

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