Cómo salir de deudas con la tiendita y el compadre: Guía para limpiar tu nombre

10 Abril 2026

En México tenemos un banco que no cobra comisiones, pero te puede salir carísimo: la confianza. Todos hemos estado ahí. Que no llegas a la quincena, que se acabó el gas o que te faltó para el garrafón. La salida fácil es el "fiado": que Don Chucho lo anote en la libreta, que el compadre nos preste un quinientón o que mamá nos tire un paro.

El problema es que esas deudas no aparecen en el Buró, pero se sienten en el pecho. No hay intereses escritos, pero si no pagas, lo que se gasta es tu palabra. Y en la colonia, cuando pierdes la palabra, lo pierdes todo.

El golpe de realidad: Lo que debes y no quieres ver

El fiado es engañoso porque se siente como dinero gratis. Pero piénsalo: cuando le debes a la familia o a la tiendita, ya empeñaste tu próximo sueldo. Para cuando te pagan, ese dinero ya no es tuyo; ya se lo debes a la esquina.

Haz esto hoy mismo: Agarra un papel (o una servilleta, no importa) y anota todo. Los 40 pesos de las tortillas, los 200 de la luz que te prestó tu hermana, los 500 del compadre. Ver el montón de dinero junto duele, es un cubetazo de agua fría, pero es la única forma de dejar de dar manotazos al aire y entender por qué nunca te rinde la lana.

¿Cómo dar la cara sin morirse de vergüenza?

Lo peor que puedes hacer cuando debes dinero es "hacerte el invisible". Si ves a Don Chucho y te cruzas la calle, o si dejas de contestarle al compadre, ya quedaste mal. En México, el silencio se lee como "no te quiero pagar".

  • Habla claro: Si no tienes todo, no te escondas. Ve y di: "Oiga, le debo 800 pero ahorita solo traigo 200. El viernes sin falta le traigo otros 200". Cumplir con un abono chiquito mata cualquier duda sobre tu honestidad.
  • No esperes a que te cobren: Es horrible que te busquen para cobrarte. Adelántate tú. Explica que te estás organizando y dales una fecha fija. La gente entiende de broncas, lo que no entiende es la falta de interés.

Romper el vicio de la libreta

El fiado es como un vicio. Te malacostumbras a gastar lo que no tienes porque "siempre hay quién te preste". Para salir de ahí, hay que apretarse el cinturón de verdad:

  1. Aprende a decir "no tengo": Si no te alcanza para el antojo o el refresco, no lo compres. Punto. Si no traes efectivo, no se compra. Sentir ese límite es lo que te va a obligar a cuidar tu dinero.
  2. Limpia tu nombre primero: Si te cae un dinerito extra o pides un crédito rápido para salir del bache, no te vayas de compras. Úsalo para liquidar a la gente. Dormir sabiendo que no le debes a nadie en tu cuadra te quita un peso de encima que no tiene precio.
  3. El frasco de las emergencias: Guarda aunque sea 10 pesos al día en un bote. Parece una tontería, pero esos 10 pesos son los que van a evitar que mañana tengas que ir a pedir prestado para el kilo de huevo.

¿Y si la bola de nieve ya creció mucho?

Hay veces que por más que quieras, los préstamos con amigos y conocidos ya se salieron de control y te da pena hasta salir a la calle. Ahí es cuando hay que ser inteligentes. A veces conviene más sacar un préstamo personal formal o buscar un crédito en México que sea serio.

¿Para qué? Para pagarle a todos de un golpe, recuperar tu palabra con tu gente y quedarte tú con una sola deuda fija en el banco que puedas pagar desde tu cel. Así dejas de sufrir por los lazos familiares y te enfocas en pagar una sola cosa.

Salir del fiado no es cosa de magia ni de tener mucho dinero, es cosa de tener pantalones, ser honestos y empezar a decir "no" hoy para vivir tranquilos mañana. ¡Échale ganas, que sí se puede!

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